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La lengua ibérica y la aparición de la escritura

Sala VII
La lengua ibérica es un elemento cultural distintivo de los pueblos que habitaron entre el río Guadalquivir y el río Hérault (Francia), desde el s. V a.C. hasta el s. I a.C. Esta lengua ha quedado registrada en inscripciones que todavía no se han podido traducir. En tierras valencianas se utilizaron dos tipos de escritura, denominados oriental y meridional, cuya frontera se sitúa en torno al río Xúquer. En algunas zonas de la Contestania también se empleó, ocasionalmente, una adaptación del alfabeto jónico. Los sistemas de escritura íberos son semisilábicos, que constan de signos que tienen valores fonéticos simples y otros compuestos. Los textos se grabaron o pintaron sobre soportes variados, como piedra, cerámica, monedas, hueso y plomo. La excepcionalidad y singularidad de estas inscripciones lleva a pensar que el uso de la escritura se asocia a grupos de poder.
Aunque los escritos ibéricos no se pueden traducir, el tipo de pieza en que están escritos, el soporte utilizado o los contextos de hallazgo ofrecen pistas para proponer algunas interpretaciones de palabras como nombres propios, numerales, listados de cuentas, marcas de alfareros u otros signos de propiedad. Entre los objetos con inscripciones destaca la colección de plachas de plomo escritas, la más extensa de toda Iberia. Se exponen las láminas de la Bastida de les Alcusses (Moixent), de Los Villares (Caudete de las Fuentes), del Tossal de Sant Miquel (Llíria) o del Pico de los Ajos (Yàtova). Los vasos de cerámica del Tossal de Sant Miquel con decoración figurada (ver Sala VI) también incluyen letreros e inscripciones relacionados con las escenas representadas. Otras inscripciones expuestas en la sala están grabadas sobre piedra, como la estela funeraria de Sinarcas, y en objetos de hueso, bronce o hierro.

Vitrinas

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